¿QUÉ SON LOS MOLDES DE LA MENTE?

"En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal por donde se mira"
Campoamor

Pedro Hernández (2002), en su libro “Los Moldes de la Mente: Más allá de la Inteligencia Emocional”, considera que los Moldes Mentales son estrategias habituales y peculiares que cada persona muestra en el modo de enfocar, de reaccionar o de interpretar la realidad en situaciones de egoimplicación, es decir, donde las personas se enfrentan a una realidad que les compromete en sus intereses y emociones (a diferencia de los estilos cognitivos).

Los moldes mentales son constructos cognitivo-afectivos, es decir, son modos de construir la realidad. Pero no son constructos desde la perspectiva de lo que dicen, es decir, de sus contenidos, pues en tal caso, se hablaría de creencias o teorías implícitas, sino desde la perspectiva de cómo lo dicen, es decir, de su formato de pensamiento, siendo, para nosotros, esto último más importante.

La mente se vale de estrategias para interpretar la realidad y reaccionar ante ella. La práctica de esas estrategias va formando unos patrones o moldes mentales, que son como el psicoma humano que determina nuestras teorías, nuestras emociones y nuestros actos. Esos moldes vienen a ser como las piezas vivas de la inteligencia socioafectiva o inteligencia emocional.

Los moldes llegan a influir no sólo en nuestro nivel de adaptación y de felicidad, sino también en el rendimiento y en la eficiencia. Por ejemplo, son varios los datos que demuestran la incidencia de los moldes en el bienestar psicológico individual, en la adaptación y realización personal, social y laboral e, incluso, en el rendimiento en matemáticas o en el éxito en el ajedrez.

La labor investigadora del autor le ha llevado a identificar treinta moldes mentales que vienen a ser como treinta lentes por las que vemos la realidad, constituyendo las piezas vivas de la inteligencia socioafectiva o inteligencia emocional.

Pero, ¿cómo imaginar un molde cognitivo-afectivo? Se puede pensar en el agua que, una y otra vez, corre por el mismo suelo, abriendo un cauce en la tierra. En el futuro, el cauce facilitará el tránsito del agua. Pero, a su vez, el agua ahondará cada vez más el propio cauce. El recorrido o las direcciones que tome, el cauce que trace o la profundidad que adquiera vienen a ser como el molde en el que se acomoda el agua que fluye.

Pues bien, reaccionamos mentalmente ante la realidad, interpretamos lo que vemos, generamos imágenes, pensamos, buscamos alternativas. Eso se repite una y otra vez, en situaciones similares. Así, en la medida en que se repite, se va formando el cauce, el molde que configurará, en el futuro, nuevos pensamientos. Los contenidos expresarían el qué, los moldes el cómo.

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