Valores y moldes mentales: Encuentros y Desencuentros

Walter Martín Waló
Alumno del Curso de Doctorado
Enriquecimiento Intelectual y Socioafectivo
Módulo II: Moldes Cognitivos y Bienestar Subjetivo
Curso 2004-05

El objetivo de este artículo es sintetizar  y reflexionar sobre algunas ideas de la teoría de los Moldes Mentales y de los Valores, expuestas por Pedro Hernández especialmente en su libro “Los Moldes de la Mente: Más allá de la Inteligencia Emocional” (2002).

Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el objetivo de vivir? ¿Eres feliz? ¿Cuánto? ¿Simplemente eres feliz o muy feliz? ¿Con qué frecuencia? ¿Qué te hace más feliz? Seguro que alguna vez te has planteado este tipo de cuestiones, y aunque no sea fácil encontrar una respuesta, éstas van a determinar nuestro grado de satisfacción o Bienestar Individual Subjetivo (BIS). Este bienestar subjetivo supone que yo me sienta bien, pero no porque lo consideren o lo valoren otros, sino porque es lo que siento, lo que percibo en términos generales (Hernández, 2002. p.30).

Pero…, en realidad, ¿crees que podemos ser tan imparciales? ¿Hasta qué punto la apreciación subjetiva no es consecuencia de la realidad exterior? Además, si depende de nuestra realidad subjetiva, ¿qué aspectos o factores de esa realidad subjetiva son los responsables de sentir bienestar o malestar? Podríamos decir que depende de los Valores practicados y éstos, a su vez, de de los Moldes Cognitivos o hábitos mentales con que interpretamos la realidad (Hernández, 2002. pp.31 y 32).

Cuando hablamos de valores, tendemos a considerar que son algo abstracto y complicado, pero sin embargo hacemos alusiones a ellos continuamente. Es más, todo lo que nos rodea y lo que hacemos está sujeto a criterios de valor, sólo que hay cosas que tienen más valor que otras.El valor es un criterio para elegir. Por ello, cada persona y cada sociedad se construye su propio sistema de valores y que es relativamente estable. Los valores se van adquiriendo y desarrollando a través de su proceso educativo, especialmente en el ámbito familiar y escolar, pero también, en el social y a través de los medios de comunicación. Lo cierto es que no podemos vivir sin valores, ya que nos sirven de “guía” para nuestra vida. Todos buscamos la máxima satisfacción, es decir, buscamos la felicidad. Pero no todos los valores conducen a ella, lo que hace que nos cuestionemos nuestro propio sistema. Hace que nos planteemos que es posible que la felicidad no sea sólo un asunto individual, sino de todos, y por eso hay que compartirla. Esto explica que los valores tengan tanto una vertiente individual (BIS) como social (BISUCO, Bienestar Subjetivo Comunitario) (Hernández, 2002. pp.141-143).

Los Moldes Mentales. Por Moldes Mentales entendemos las estrategias habituales y peculiares que cada persona muestra en el modo de enfocar, de reaccionar o de interpretar la realidad en situaciones de egoimplicación, es decir, donde las personas se enfrentan a una realidad que las compromete en sus intereses y emociones (Hernández, 1991).

Reaccionamos mentalmente ante la realidad, interpretando lo que vemos, generando imágenes, pensando, buscando alternativas, etc. Repetimos esto una y otra vez y en situaciones similares. Así, en la medida en que se repite, va formando el “cauce”, el molde que configurará, en el futuro, nuevos pensamientos.

La ventaja del molde es que puede ser aplicado a contenidos muy variados. Por lo que conocer y manejar un molde supone una gran economía de esfuerzo, porque lo vas a aplicar cuando pienses en distintos temas y cuando actúes en distintas situaciones. Por lo tanto, modificando un molde inadecuado, no sólo mejorarás una realidad determinada, sino varias. (Hernández, 2002. pp.101 y 102).

Encuentros y Desencuentros. Ambos conceptos parten de la idea de que el mundo se compone de realidades diferentes, pero que es el ser humano el que las interpreta, es decir, quien las construye.

Los Valores han sido estructurados por Hernández (2000c; 2001b; 2001c) en un modelo denominado Pentatriaxios. Se representa gráficamente en forma de pirámide. Consta horizontalmente de 5 áreas, que consideramos las más significativas de la realidad: el cuerpo-naturaleza, el yo, los otros, la tarea o trabajo y el mundo-sistema o cultura. Verticalmente, en ascenso, consta de 3 planos vitales y evolutivos de la existencia: Satisfacción Primaria, Adaptación y Realización. Las áreas y los niveles generan un edificio de 5x3=15 celdillas axiológicas o valóricas, que denominamos “Pentatriaxios”. (Hernández, 2002. pp.144 y 145).

Figura 1. Niveles y Áreas del “Pentatriaxios”

Al igual que el modelo anterior, la clasificación teórica de los moldes (Hernández, 1991) surge como consecuencia de las distintas investigaciones. A través del análisis factorial del Cuestionario MOLDES (Hernández, 1997), se extrajeron 30 moldes (factores de primer orden). Éstos, luego, quedaron englobados en 9 perspectivas focales (factores de segundo orden) y, posteriormente, en 3 dimensiones focales (factores de tercer orden) (Hernández y Baute, 1999) (Hernández, 2002. p. 110).

Cuadro1

Factores de 1º, 2º y  3º orden de los Moldes Mentales

Factores de 3º Orden

Factores de 2º Orden

  Factores de 1º Orden

Encuadre implicativo-vital

Distanciamiento Vital

Implicación vital (+)

Hipercontrol anticipatorio (-)

Encuadre de ajuste

Distorsión de la Realidad

Evaluación selectiva negativa (-)

Hipercriticismo y Anticipación Aversiva (-)

Disposición hostiligénica (-)

Focalización en las carencias (-)

Inflación-decepción (-)

Atribución al temperamento o emotividad (-)

Autoconfianza (+)

Imantación por lo imposible (-)

Desconexión de la Realidad

Disociación emocional (-)

Oblicuidad cognitiva (-)

Autoconvicción inhibitoria (-)

Anticipación devaluativa (-)

Incompatibilidad Cognitiva

Justificación de los fallos (-)

Encaje y encauce emocional (+)

Inoperancia

Precisión y supervisión (+)

Afrontamiento borroso (-)

Anticipación de esfuerzo y costo (-)

Atribución Externa

Atribución social del éxito (-)

Atribución mágica (-)

Encuadre de optimización

Optimización Autocrítica

Atribución a las estrategias (+)

Atribución a la falta de esfuerzo (+)

Optimización Preparatoria

Autoconvicción volitiva (+)

Anticipación constructiva previsora (+)

Automotivación preactiva (+)

Control emocional anticipatorio (+)

Optimización Autopotenciadora

Anticipación hipervalorativa del éxito (+)

Atribución internalista del éxito (+)

Transformación rentabilizadora (+)

Si nos fijamos, hay una relación clara entre los tres niveles del Pentatriaxios y los factores más generales de la teoría de los Moldes de la Mente, así como su relación respectiva con felicidad (BIS), tal como se comprueba empíricamente.

BIS

Bienestar Subjetivo Individual

NIVELES

Correlaciones Valores del Pentatriaxios

NIVELES

Correlaciones

Encuadres

 Moldes Mentales

NIVELES

Correlaciones

BIS

Bienestar Subjetivo Individual

BIS ß r =. 28 à Satisfacción primaria ß r =. 24 à Implicativo-vital ß r =.34 à BIS
BIS ß r = .42 à Adaptación ß r = .50 à Ajuste ß r = .45à BIS
BIS ß r = .15 à Realización ß r = .52 à Optimizador ß r =. 34à BIS

Datos obtenidos de distintos cuadros de “Los Moldes de la Mente. Más allá de la Inteligencia Emocional” (Hernández, 2002)

Si nos fijamos, podemos diferenciar tres niveles que explicaremos más detenidamente:

EL PRIMER NIVEL: correspondería a los Valores Primarios y al Encuadre de Implicación Vital de los Moldes de la Mente. Ser feliz, de acuerdo al plano de los valores primarios, tal como hemos señalado, significa implicarse en la vida, actuar, envolverse de sensaciones, conectar con la naturaleza, divertirse y, sobre todo, acumular experiencias de afectos positivos. Esto está muy relacionado con los moldes de encuadre de implicación vital. Se trata de la disposición a implicarse y a pasar a la acción sin exagerar la función reflexiva, que puede llegar a ser inoperante e interferente.

En contra de ello estaría el hipercontrol-anticipatorio, con el que se pretende controlar las situaciones y estar previamente seguro en ellas, exagerando lo que le pueda ocurrir, incluso con mucha antelación. Se suele carecer de planteamientos operativos, expresando más bien inquietud, preocupación, preguntas, dudas y reiteración de imágenes e ideas, predominando una dimensión ”reflexiva-dubitativa-reticente-alarmante”.

EL SEGUNDO NIVEL: sería el de los Valores de Adaptación y el Encuadre de Ajuste de los Moldes de la Mente.

De acuerdo al plano de los valores de adaptación, ser feliz supone saber conciliarse consigo mismo y aceptarse sin miedo y sin recriminaciones. Adaptarse es ser libre, sentirse dueño de sí mismo y libre de la mirada de los demás. Significa, también, respetar a los demás y a las normas, significa estar en consonancia con el propio trabajo y con los demás. Estos valores se relacionan con los moldes de encuadre de ajuste. Éstos son moldes de conexión con el mundo frente a los que nos disocian de él o de los sentimientos. En síntesis, predomina una mente con una mirada positiva, realista, ponderada y operativa. Ello, frente a los moldes que nos arrastran hacia el imán de lo negativo, los que nos generan planteamientos fantasiosos, o que nos llevan al fracaso por exageraciones e inoperancias, o simplemente por no encajar los fallos y fracasos, disparando para otro lado.

EL TERCER NIVEL: corresponde a los Valores de Realización y al Encuadre de Optimización de los Moldes de la Mente. La felicidad, fruto de este plano de valores, es vivir la vida como una aventura, como un quehacer significativo, estimulante y lúdico. Es llenarse de proyectos o embarcarse con pasión en cualquiera de ellos. De esa forma se tiene la virtud de proyectar, de crear, de perfeccionar, de recrear, de sacar dentro de nosotros todo nuestro potencial y podernos realizar. Estos valores de realización se relacionan de forma muy estrecha con los moldes de encuadre de optimización. El encuadre mental de optimización es la fuerza mental que nos ayuda a remontarnos ante cualquier dificultad o fracaso, que nos potencia, que nos evidencia nuestras propias habilidades y valía, que nos pone delante el éxito, que nos anima, que nos proporciona alternativas, que nos ofrece encuadres creativos, innovadores o atractivos de la realidad, al tiempo que revisa nuestros propios fallos para sacar la mejor rentabilidad de futuro. Con esos moldes y con una meta significativa podemos desarrollar los valores de realización. Y unos verdaderos valores de realización nos permiten fluir, de forma que la corriente de nuestras propias actividades nos arrastrarán por sí solas. (Hernández, 2002. pp.164 -168).

En definitiva, ser feliz significa conjugar los tres planos de valores (primarios, de adaptación y de realización), contando para ello con los tres encuadres focales del pensamiento: implicación vital, ajuste con la realidad y optimización.

En definitiva se comprueba como en la base de las tres teorías (El Bienestar Subjetivo Individual, El Pentatriaxios, y los Moldes Mentales) esta el mismo modelo, que en este caso se he estructurado en tres niveles, y que determinan en definitiva la forma en que podemos ser felices. Aunque estas teorías se han planteado de forma empírica diferente y en distintos momentos históricos, se observa como las conclusiones a las que se ha llegado convergen en modelos teóricos comunes. Estas conclusiones plantean muchos retos y promesas para que en futuras investigaciones se profundice aún más sobre estas interrelaciones.

Bibliografía

  • HERNÁNDEZ P. (2002). Los Moldes de la Mente: más allá de la inteligencia emocional. Tafor Publicaciones. Tenerife.

  • HERNÁNDEZ, P. (1991). Psicología de la Educación. Corrientes actuales y teorías aplicadas. Trillas. México.

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